Los mapas, el arma de Google para dominar al mundo

28 Dic

El servicio de cartografía digital de la compañía busca ampliar sus fronteras para la próxima generación de dispositivos y objetos conectados a Internet, mientras compite con propuestas como OpenStreetMaps

Por Adam Fisher | The New York Times

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Varias compañías dejaron de utilizar Google Maps, entre ellas Apple. Sin embargo, la compañía de Mountain View debió desarrollar una aplicación especial para suplir su ausencia en el iPhone y iPad. Foto: AP

A casi 89 kilómetros de Lee’s Ferry, sitio cercano a la frontera entre los estados de Utah y Arizona, y luego de tres días de viaje por el río Colorado, las dos balsas en nuestra pequeña flotilla de pronto se encontraron con una tormenta. Nos sorprendió desde atrás, precedida solamente por una brisa fresca. Con las paredes del cañón apretando el cielo para que se viera como no más que una cinta de color azul, no pudimos ver la nube de tormenta hasta que estaba casi encima de nosotros.

Yo estaba sentado en la parte delantera de la primera balsa. Esta posición delantera significaba mojarse en los rápidos, pero también me colocó junto a Luc Vincent, el líder de la expedición. Vincent es el responsable de todas las imágenes del sistema de cartografía digital de Google. Él está a cargo de todo, desde la elección de las imágenes satelitales hasta el despliegue de los aviones de Google en todo el mundo, el envío de sus vehículos equipados con cámaras por todos los caminos e incluso de esto, una balsa a través del Gran Cañón.

El viaje en balsa era una expedición de mapeo que también servía como una celebración: Google Maps acababa de introducir un rediseño importante , y la excursión fue una forma de recompensar a algunos de los miembros del equipo.

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Vincent llevaba puesta una remera negra con la insignia en el pecho del águila, el mundo y el ancla del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y el lema “El dolor es la debilidad que abandona el cuerpo”, en la espalda.

Aunque bajo de estatura, tiene la fuerza en la parte superior del cuerpo de un escalador ávido. Eligió obtener su doctorado en visión computarizada, me dijo, porque el laboratorio estaba cerca de Fontainebleau, el famoso sitio de alpinismo en Francia. Mientras realizaba su postdoctorado en el Laboratorio de Robótica de la Universidad de Harvard, dirigió una expedición exitosa hasta Denali, el pico más alto de América del Norte.

Un francés que ha vivido la mitad de sus 49 años en Estados Unidos, Vincent nunca estuvo en el Cuerpo de Marines. Pero él es un líder en un nuevo y fabuloso juego: la apropiación de tierras de Internet, la cual puede reducirse a tres batallas clave en tres territorios conceptuales clave. Qué llegó primero, conquistado por los algoritmos de búsqueda superiores de Google. Quien llegó después, y Facebook fue el vencedor. Pero dónde, sin duda es el premio más grande de todos, y todavía hay que ganarlo todo.

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Las preguntas del tipo “dónde” (la clase de preguntas que da lugar a un pequeño mapa que aparece en la página de resultados de búsqueda) representan alrededor del 20 por ciento de todas las consultas de Google hechas desde una computadora. Pero, en última instancia, y más importante aun, lejos, es la detección de la ubicación, la clase de información geográfica que nuestros teléfonos y otros dispositivos móviles ya requieren para poder funcionar. En el futuro, esa detección de la ubicación se construirá en más que simples teléfonos. Todas nuestras cosas sabrán dónde están, y esa detección va a impregnar el mundo real con un poco del poder de lo virtual.

Las llaves de casa nos dirán que todavía están en el escritorio de la oficina. Las herramientas nos recordarán que fueron prestadas a un amigo. Y el automóvil será capaz de realizar una diligencia para recuperar tanto las llaves como las herramientas.

Aunque nadie puede decir exactamente cómo vamos a llegar desde el momento actual a ese futuro de ciencia ficción , una cosa de seguro se puede decir sobre la detección de la ubicación: se requieren mapas. Los mapas del mañana, conectados integralmente a todo lo que se mueve (las llaves, las herramientas, el coche) serán tan fundamentales para el funcionamiento de todos ellos que el mapa, en efecto, será su sistema operativo. Un mapa es a la detección de la ubicación lo que Windows es a una PC. Y, como la historia de Microsoft deja en claro, la empresa que controla el sistema operativo controla casi todo. De modo que la competencia para hacer los mejores mapas, se cree, es más que una lucha sobre quién domina el mercado de billones de dólares de los teléfonos inteligentes; es un concurso sobre el propio futuro.

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Google llegó relativamente tarde a este territorio. Su mapa tenía sólo unos meses de edad cuando fue presentado en la conferencia inaugural Where 2.0 de Tim O’Reilly, en el año 2005. O’Reilly es un editor y un visionario conocido en Silicon Valley, quien está convencido de que Internet se está convirtiendo en una única gran computadora compartida, y una de sus funciones individuales más importantes, o subrutinas, es la detección de la ubicación.

El mapa original de Google era rudimentario; esencialmente un atlas de carreteras digitalizado. Al igual que los mapas de Microsoft y de Yahoo, utilizaba datos con licencia, y las áreas fuera de Estados Unidos y Europa estaban representadas por vacíos de color azul. La innovación de Google fue la interfaz web: su mapa podía ser arrastrado, ampliable, desplazable.

Estas nuevas capacidades se encontraban entre las primeras implementaciones de una tecnología que convirtió lo que había sido un medio estático (una red de páginas) en un medio dinámico. MapQuest y sitios similares mostraban mapas; Google permitió la interacción con ellos. Los desarrolladores pronto se dieron cuenta de que podían aprovechar ese dinamismo para hackear el mapa de Google, añadir sus propios datos y crear sus propios servicios basados en la localización.

Un científico de la computación llamado Paul Rademacher hizo exactamente eso cuando inventó una técnica para facilitar la búsqueda de departamentos en San Francisco. Frustrado por la limitada y escueta naturaleza de los anuncios de Craigslist e inspirado por la calidad interactiva de Google, Rademacher pasó seis semanas superponiendo el mapa de Google con anuncios de departamentos de Craigslist. El resultado, HousingMaps.com , fue una de las primeras combinaciones de la web.

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Google nunca se imaginó que su servicio, que llamó Maps, podría ser cooptado así: su producto fue diseñado para ser una extensión de la marca Google, no una base de datos que los desarrolladores externos podrían utilizar sin permiso. “Nos enfrentamos a una elección”, recuerda Mano Marks, uno de los ingenieros responsables de las primeras versiones de Google Maps, en una conversación con Rademacher que Google ha puesto en YouTube. “O lo demandábamos o lo contratábamos”. Cabe destacar que Google contrató a Rademacher.

La combinación que llevó a cabo Rademacher mostró a Google que el mapa podría ser algo más que algo que la gente miraba para no perderse. Con la apertura de su mapa a todo el mundo, Google quizás podría convertirse en un engranaje indispensable en la gigante computadora de colaboración que estaba emergiendo. “Fue HousingMaps cuando la gente se dio cuenta de que la puesta de datos [de mapas] a disposición de otros programadores era algo increíblemente poderoso”, dice O’Reilly. “Google nunca miró hacia atrás”.

Rademacher ayudó a Google a desarrollar y a publicar lo que se conoce como una interfaz de programación de aplicaciones (API, por su sigla en inglés) para Google Maps.

Una API es como una entrada lateral solamente para programadores a la máquina de cartografía de Google. Ya no tenían que repetir el truco de Rademacher; en su lugar, con acceso a la API, los desarrolladores podían combinar el mapa gratuito de Google con sus propios datos y terminar con una nueva combinación como HousingMaps, o construir toda una empresa basada en Google Maps. El sitio inmobiliario Redfin, por ejemplo, es básicamente eso: imágenes e información sobre casas en venta dispuesta en capas sobre un mapa de Google. Lo mismo ocurre con AirBnB , pero con el alquiler de habitaciones.

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Un auto de Google equipado con la cámara especial para registrar las vistas panorámicas de Street View. Foto: AP 

Uber y Lyft, el servicio de taxis. RelayRides. TaskRabbit. NeighborGoods. Puede que no sean nombres conocidos (todavía), pero todo hay un ecosistema basado en los mapas de Google allí afuera.

Detrás de Vincent y de mí, cerca del centro de la balsa y montado a unos 3 metros (10 pies) por encima de la superficie del río, se encontraba la carga útil de la expedición: una esfera verde, del tamaño de una pelota de fútbol, con hoyuelos formados por las 15 lentes que apuntan en direcciones diferentes. Esta cámara panorámica fabricada a medida es lo que ha hecho posible la aplicación Street View, de Google. Street View es la característica dentro de Google Maps que permite sacar una fotografía panorámica tomada desde un punto particular en una calle determinada. Desde hace años, automóviles con cámaras panorámicas montadas en el techo han estado recorriendo las carreteras del mundo, mientras toman fotografías cada metro aproximadamente.

Hay una versión de la cámara de Street View montada en un automóvil que está diseñada para ser usada como una mochila, es la Trekker. Para el viaje en balsa, la cámara Trekker fue programada con el fin de activar sus 15 obturadores (virtuales) cada pocos segundos. Estas imágenes se almacenan en las computadoras de la cámara, etiquetadas con las coordenadas exactas de latitud, longitud y altitud, y luego se las funde digitalmente en una imagen de 360 grados. Una vez que las imágenes recogidas en el viaje en balsa se añadan al mapa del mundo de Google, cualquier persona con una conexión a Internet podrá acceder a una vista de inmersión a la realidad virtual desde cualquier lugar a lo largo del fondo del Gran Cañón.

Mientras caía una lluvia ligera, me pregunté en voz alta si en este viaje ya habíamos tomado más fotos del fondo del cañón que en todos los viajes anteriores juntos. Tal vez alrededor de 20.000 personas en un año determinado viajan por el Río Colorado a través del Gran Cañón, y es el tipo de viaje que era casi inaudito antes de la década de 1960.

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Vincent realizó un cálculo rápido de nuestro viaje hasta ahora sin una calculadora o incluso lápiz y papel: dos cámaras en dos balsas, cada una tomando 15 fotografías cada dos segundos, durante tres días de ocho horas, frente a 20.000 personas al año tomando fotografías durante 50 años.

“Aun no”, dijo. “Al final del viaje, creo que sí, posiblemente”.

Mientras hablábamos, un rayo cayó detrás de nosotros, y luego en un lado, y después en el otro. La esfera y sus equipos asociados y los cables de cobre fueron atados a un mástil de aluminio, que formaba una trayectoria conductora, la cual bajaba hasta los varios centímetros de agua, que chapoteaban en el fondo de la balsa. El consenso fue que la cámara Street View haría las veces de un buen pararrayos. Se le informó al jefe.

“Por eso trajimos dos”, dijo Vincent, encogiéndose de hombros.

Un beneficio de ser ingeniero de Google es que se los estimula a dedicar el 20 por ciento de su tiempo a un proyecto propio. En el año 2004, Street View fue el proyecto de Vincent. La idea era fotografiar cada centímetro de todas las calles de San Francisco y poner esas fotografías dentro del mapa. Fue un gran trabajo, y Vincent tuvo la ayuda de un montón de gente en Google.

Larry Page, uno de los fundadores de la compañía, fue un pionero; en 2001, recogió imágenes conduciendo por la ciudad con una cámara de video montada al costado de su automóvil. Finalmente, Street View se convertiría en el próximo gran avance para los mapas de Google después de la introducción de su interfaz de programación. Pero Google no fue la primera compañía en convertir esta idea en realidad; fue Amazon.

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En el año 2005, A9.com , un sitio de Amazon que trabaja con autonomía en el área de la tecnología de búsqueda, dio a conocer una innovadora función denominada Block View. Se suponía que debía ser una novedosa guía tipo Páginas Amarillas donde se podría encontrar el número de teléfono y la dirección de un negocio local, así como una fotografía del frente del local.

Block View se suspendió después de tan sólo 20 meses, pero no antes de que Microsoft introdujera su propia versión, Streetside, que era esencialmente idéntica, excepto que las imágenes de las calles y de los locales provistas por Microsoft eran vistas a través de un artefacto creado en forma digital.

Aunque las fotografías fueron tomadas desde cámaras ubicadas en el techo de automóviles, se presentaban en línea como si estuviéramos mirando a través de un parabrisas. El resultado era torpe, pero era una solución al problema dificultoso de dar con una interfaz de usuario. ¿Cómo se mueve uno a través de un mapa hecho de fotografías? La respuesta de Microsoft: en un automóvil virtual.

Google finalmente desarrolló una interfaz de usuario más elegante. En lugar de representar el movimiento a lo largo de una calle como un paseo por una serie de fotografías, como lo hacían Block View y Streetside, Google tuvo la idea de una cámara panorámica (lo que sería la esfera verde) y la usó para tomar una fotografía panorámica cada pocos metros. El efecto de saltar de una fotografía a otra en Street View es como caminar a través del espacio virtual.

El Streetside de Microsoft debutó en 2006 con una representación fotográfica de partes de Seattle y de San Francisco. Street View de Google llegó un año más tarde, con cinco ciudades: San Francisco, Nueva York, Las Vegas, Miami y Denver. Google finalmente sobrepasó a Microsoft con un programa de topografía más agresivo. Street View ahora cubre 3000 ciudades en 54 países, y ha ido más allá de las calles y hacia vías ferroviarias, caminos de senderismo, e incluso ríos. Una sección del Amazonas fue el primer río, que apareció el año último; el Támesis hizo su debut en octubre, y el Colorado estará disponible a finales de año. “Queremos pintar el mundo”, dice Vincent. Cuando le pregunté acerca del nivel de resolución, él dijo:

“Alrededor de un pixel cada 2,5 centímetros (1 pulgada)”.

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Al enhebrar fotografía tras fotografía a lo largo de las líneas que marcan los caminos y carreteras en el mapa, Vincent y su equipo producen, en efecto, una gran fotografía del globo. Es un buen truco, tal vez el próximo salto conceptual para la cartografía, pero como la mayoría de las cosas en las que Google gasta mucho dinero es muy probable que sea más útil de lo que parece al principio. Como la mayoría de las personas cuando se encuentran con Street View por primera vez, O’Reilly lo utilizó para ver la fotografía de su casa. Pero luego, dice, comenzó a ver el potencial de los datos recogidos por Google y a imaginar más y más aplicaciones para él.

Street View resulta ser increíblemente valioso para todo tipo de cosas; pero sobre todo para la elaboración de mapas. Para el año 2008, Google estaba dispuesto a dejar de depender de los datos de licencia que apuntalaron la primera generación de Google Maps mediante la ampliación de su base de datos de información geográfica, que recibió el nombre de Oyster (ostra). El equipo entonces añadió terabytes de datos en bruto a los lugares marcados, a todo lo que podría tener en sus manos. En Estados Unidos, parte de la mejor información es gratuita y proviene del gobierno federal: informes del Servicio Geológico de Estados Unidos (U.S. Geological Survey, en inglés) y del Servicio Forestal, registros de censos y similares. Google compró otros datos de mapas directamente, tanto de Estados Unidos como del extranjero. Pero en la mayor parte del mundo en desarrollo, simplemente no había buenos datos de mapas a ningún precio. En lugares como la India, por ejemplo, Oyster se conformó con sólo trazos de mala calidad de las calles tomados de fotografías satelitales.

La creación de un gran mapa desde cientos o incluso miles de otros mapas significa la comparación de cada mapa con todos los demás para ver cómo se alinean. Nunca lo hacen. Incluir detalles cruciales sobre la dirección e información sobre las restricciones de giros (necesarios para generar instrucciones de conducción) ha sido tradicionalmente una cuestión de enviar los automóviles por las carreteras en cuestión y esperar que los conductores presenten sus informes, un proceso llamado verificación en el terreno.

Street View proporcionó a Google un atajo. Las rutas de los GPS de los automóviles de Street View no solamente eran fabulosas para la conciliación de los datos del mapa, sino que las imágenes tomadas por la cámara panorámica también permitían ingresar en Street View y buscar la información sobre restricciones de giros. Google puede verificar sobre el terreno la veracidad de sus datos en el espacio virtual. En Hyderabad, India, Google cuenta con un plantel de más de 2.000 verificadores que “conducen” por el ciberespacio todos los días, realizando referencias cruzadas de datos del mapa con las imágenes de Street View.

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Además de recorrer las ciudades, el equipo de Street View también recorre zonas en donde no hay un trazado urbano, como en esta pista de esquí en Suiza. Foto: Reuters 

Además de los operadores humanos, los robots de reconocimiento de patrones buscan direcciones en el archivo: los programas de visión computarizada de Google buscan números de domicilios, señales de tránsito, incluso la cara con gafas del Coronel Sanders, en cuyo caso, el robot marcará el punto correspondiente en el mapa con una nota que dice que es probable que haya allí una franquicia de Kentucky Fried Chicken. “Cuando empezamos, Street View era sólo una idea de ciencia ficción”, dice Vincent, “pero ahora, es la columna vertebral”.

La precipitación que golpeaba las paredes del cañón caliente producía una niebla vaporosa que hacía ver todo el cañón en un enfoque suave. Vincent gritó a la tripulación que trabajaba la cámara: “Estas fotografías panorámicas, debemos conservarlas. Creo que van a ser muy artísticas”.

Durante una misión de rutina de Street View, las imágenes estropeadas por la lluvia se rechazan. Se indica a los conductores de Street View manejar sólo durante los meses de verano, cuando el sol está alto, con el fin de mantener la luz relativamente constante de región a región. Si llueve, tienen que detenerse y esperar a que pase la tormenta. Pero un viaje en balsa es una historia diferente. Y, además, Vincent tenía razón: la escena que se presentaba ante nosotros era increíblemente hermosa. Todo el mundo estaba con los ojos muy abiertos. “Estoy tratando de grabar estas imágenes en mi retina, así nunca olvido este lugar”, le dije.

“Nunca lo harás”, dijo Vincent, “porque Street View está allí para ayudarte a recordar”.

Comprender que yo iba a poder mirar hacia atrás en mi propia memoria externalizada algún día fue un momento extraño. Eso trajo a mi memoria al escritor Jorge Luis Borges. En un cuento corto titulado “Del rigor en la ciencia”, Borges habla de un imperio de hace mucho tiempo donde “el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, la totalidad de una Provincia”. En el imperio de Borges, la importancia de la Alianza cartográfica crecía a medida que crecía el mapa, hasta que finalmente el imperio estaba completamente cubierto por un mapa de sí mismo.

Después de que terminó el aguacero, le sugerí a Vincent que había algo Borgesiano acerca de este proyecto suyo. Este viaje en balsa estaba chupando con eficacia al Gran Cañón hacia la ostra cartográfica de Google; de hecho, sus esferas verdes capturaban el mundo entero. “¿Qué pasará”, le pregunté entonces, “cuando Street View crezca hasta ser tan grande como el territorio que cubre?”

Vincent respondió con una pregunta propia: “¿Cuántas fotografías necesitarías si quisieras una imagen tomada cada 10 metros a lo largo de la superficie de la tierra?”

“Um. ¿un gúgol (un uno seguido de cien ceros)?” Una conjetura loca.

“La respuesta es fácil una vez que sabes la cantidad de terreno que hay en el mundo”.

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Las vistas panorámicas todavía tienen mucho por recorrer. Hay clones de Street View en todos los lugares en los que Google no está activo: tres en China, dos en Rusia, uno en Turquía, otro en Corea y muchos otros también

No lo sabía, así que no tenía idea de cuántas fotografías panorámicas individuales se necesitarán para meter a todo el planeta dentro de Street View.

“Más de un millón de millones”, dijo, “y no estamos ni siquiera cerca”.

Vincent señaló que los dos continentes más grandes y más poblados apenas han sido tocados por Street View. “África y gran parte de Asia son grandes agujeros en estos momentos”. Y aparecen clones de Street View en todos los lugares en los que Google no está activo. “Hay tres en China, dos en Rusia, uno en Turquía, otro en Corea y muchos otros también”. Vincent no se preocupa tanto por los competidores como Microsoft, pero toma en serio a los clones. “Todos ellos han copiado nuestra interfaz de usuario muy bien”, dijo. “Es una forma de adulación”. Se rió, pero estaba claro que él consideraba tal comportamiento de imitación como una forma de robo. “Estamos atrasados en esos lugares”, agregó.

Los automóviles de Street View de Vincent ya han creado mapas para 9.600.000 kilómetros (6.000.000 de millas). Dependiendo del punto de vista que usted tenga, eso es o bien un montón (equivalente a 12 viajes de ida y vuelta a la Luna) o bien no mucho (sólo una décima parte de los aproximadamente 96.000.000 millones de kilómetros o 60.000.000 de millas, de carreteras en el mundo). De cualquier manera, la enorme inversión de Google en los vehículos equipados con cámara (por no hablar de triciclos, barcos, motos de nieve y, sí, balsas) ha dado como resultado uno de los atlas de calles más detallados de la Tierra.

A principios del año último, la participación en el mercado de Estados Unidos de Google para consultas de tipo “dónde” superó el 70 por ciento, y Google comenzó a tomarse en serio la recuperación de la fortuna que ha estado invirtiendo en hacer su mapa, al poner un peaje en frente de su interfaz de programación de aplicaciones. A partir de ahora, los grandes consumidores deberían pagar por el privilegio. (Los usuarios más grandes, a los cuales Google no quiso identificar, ya estaban pagando.) El límite de utilización se calibró con cuidado: comenzó en 25.000 solicitudes relacionadas con los mapas al día, durante 90 días consecutivos. Más del 99 por ciento de los usuarios de la API (sitios pequeños como HousingMaps.com) estarían por debajo del límite y por lo tanto no verían afectados. Aun así, quedaron unos 3.500 sitios; compañías con un negocio real que dependen de los mapas de Google, las que tendrían que pagar. El cambio provocó un éxodo.

Foursquare, una aplicación de exploración urbana utilizada por el 6 por ciento de los usuarios de teléfonos inteligentes en todo el mundo, fue uno de los primeros grandes jugadores en irse el invierno último (boreal). Deserciones adicionales de alto perfil le siguieron en la primavera (boreal): Wikipedia también se fue; una partida que probablemente podría basarse en motivos ideológicos; simplemente no le gusta la idea de datos propietarios. Craigslist quería más control. Apple desertó en el verano (boreal). Su motivo era estratégico, incluso paranoico.

La llegada de la estación de peaje dejó en claro que Google percibía a Maps como una parte crucial de un sistema operativo para dispositivos móviles.

¿Podría esto dar lugar a que tenga demasiado poder sobre el propio iPhone?

OpenStreetMap, una organización sin fines de lucro con sede en Gran Bretaña, a menudo dscripta como la Wikipedia de los mapas, es el gran rival de Google Maps

Esas cuatro empresas, todas, se dirigieron hacia la misma alternativa: OpenStreetMap (u OSM), una organización sin fines de lucro con sede en Gran Bretaña, a menudo dscripta como la Wikipedia de los mapas. Fundada hace 10 años por Steve Coast, un estudiante de ciencias informáticas obsesionado con la cartografía, del University College de Londres, a quien le gustaba andar en bicicleta por la ciudad con un GPS pegado a su manubrio y una computadora portátil que registraba sus datos en su mochila, OSM ha crecido hasta convertirse en una colaboración entre aproximadamente 300.000 entusiastas de mapas de todo el mundo. Se puede colaborar con este mapa y utilizarlo de manera gratuita. Pero no fue hasta que Google Maps comenzó el bloqueo de sus datos que OSM se convirtió en lo que es ahora: un desafiante potencial a la hegemonía cartográfica de Google.

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En el último día de mi viaje como acompañante, Vincent varó las balsas con el fin de llevar las dos esferas hasta el sitio donde se ubica una ruina indígena prehistórica. Él y un colega, Daniel Filip, desataron las cámaras de sus mástiles y las llevaron sobre sus espaldas. Cada mochila pesaba 18 kilogramos (40 libras); las esferas, fijadas en el extremo de un tallo mecánico, se asomaban a poco más de la altura de la cabeza. Juntos, los dos hombres comenzaron a zigzaguear hasta la Cuenca del Norte; un par de ojos que iban a ver lo que había en la parte superior del sendero.

Filip es el ingeniero de más alto rango en el equipo de Street View. Él fue quien pensó en la idea de usar la cámara panorámica de 360 grados de Street View, y construyó el motor de software que permite navegar de una vista a la otra. En un momento, Filip llegó a estar separado del grupo. No le resultó nada divertido que alguien en una expedición de mapeo tomara un giro equivocado. “El sendero no está muy bien marcado, eso es todo”, dijo.

La vista del río Colorado desde la ruina indígena es la misma vista que aparece en el reverso de la moneda conmemorativa de veinticinco centavos del año 2010 del estado de Arizona, y después de que Filip llegó, Vincent le entregó su teléfono y, con su esfera aún por encima, posó para un retrato.

Se agachó para tener un mejor ángulo de la cámara, Filip de repente perdió el equilibrio. La esfera pone el centro de gravedad del portador en el cuerpo. Durante un largo momento, Filip tambaleó. El sendero era una mera plataforma en el acantilado con fuerte pendiente, apenas 60 centímetros de ancho, 213 metros por encima del fondo de la barranca.

Su pie resbaló, enviando así una lluvia de grava por el borde. Sus brazos giraron velozmente. Fue un susto de los más fuertes.

Durante mucho tiempo después de eso, Filip me dijo que no podía dejar de pensar en su hijo y en la cita tantas veces pospuesta con su abogado.

Todavía hay peligros asociados con la cartografía del mundo.

En la actualidad, el mapa de Google incluye las calles de todas las naciones de la Tierra, y Street View ha recogido hasta el momento imágenes en una cuarta parte de esos países. La cantidad total de usuarios regulares: mil millones de personas, o aproximadamente la mitad de la población conectada a Internet en todo el mundo. Google Maps es la base de un millón de sitios web diferentes, lo que hace que su API de mapas se encuentre entre las interfaces más utilizadas en Internet. En este momento, Google Maps es esencialmente lo que Tim O’Reilly predijo que el mapa se convertiría: parte de la infraestructura de la información, un recurso más completo y en muchos aspectos más preciso de lo que los gobiernos tienen. Es mejor que el mapa de MapQuest, mejor que el de Microsoft, mejor que el de Apple.

“No ves a nadie compitiendo con Google en el nivel o la cantidad de mapas hoy”, dice Coast, quien ahora trabaja como profesional de la información geográfica. Pero, añade: “eso es porque no es completamente racional construir un mapa como Google lo ha hecho”. Google no dice cuánto gasta en sus imágenes satelitales, sus aviones, sus vehículos equipados con cámara, pero está claro que es una suma enorme. OSM, por el contrario, se ejecuta con menos de $100.000 dólares al año. El gasto de Google es “insostenible”, afirma Coast, “porque en el largo plazo, todo esto va a ser gratis”.

Los datos de los mapas de OSM son gratuitos por el momento, pero su uso viene con una trampa. Cualquier mejora, o cualquier cambio, que un desarrollador hace al mapa de OSM se debe devolver a OSM. Es una táctica inteligente, que obliga a los competidores de Google Maps a elegir entre luchar contra Google solos o unirse a una coalición que, si prevalece, se asegurará de que ninguna empresa privada sea capaz de establecer un monopolio de cartografía.

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Una vista de la cámara de Street View utilizada por un operario de Google en una zona peatonal de Venecia, Italia. Foto: EFE 

Hasta ahora, la coalición de Coast lo está haciendo bastante bien. En algunos lugares, dice, OSM tiene aun mayor densidad de información que Google Maps (en Corea del Norte, por ejemplo, pero también en partes de Europa). Una limitación, sin embargo, es la cuestionable utilidad de algunos de los detalles. Las ciudades que OSM ha mapeado son a veces trazadas hasta el último sendero, banco y árbol y, sin embargo, pueden carecer de datos precisos sobre direcciones y normas de tránsito. Resulta que para los aficionados de mapas no remunerados que constituyen la mayor parte del personal voluntario de OSM, dice Coast, “el ingreso de restricciones de giro no es tan divertido como el ingreso de senderos”.

Empresas con fines de lucro han comenzado a aportar datos y, en algunos casos, incluso dinero a la causa de OSM. Microsoft fue uno de los primeros, permitiendo el acceso a su API y a las imágenes aéreas, las cuales Coast estima que tienen un valor “incalculable”. Una de las empresas más pequeñas de GPS para automóviles, TeleNav, en la cual Coast trabaja en la actualidad, ha proporcionado últimamente los datos de restricciones de giro y ha contratado a cartógrafos profesionales para trabajar con el plantel de aficionados de OSM. Foursquare, cuyo mapa utiliza datos de OSM, tiene una aplicación de corrección de mapa que potencialmente suma a sus 40 millones de usuarios a la coalición de OSM.

Coast confía en que, con el tiempo, el mapa de Google será superado por el mapa de OSM: “No hay competidores propietarios contra Wikipedia, ¿no?”

O’Reilly es más escéptico. “Una maniobra de hardware abierto rompió el monopolio de IBM, una maniobra de software abierto rompió el monopolio de Microsoft, y, finalmente, una maniobra de datos abiertos prevalecerá”, admite O’Reilly, pero señala que en los ejemplos anteriores no hubo casos de competencia directa entre las compañías rivales. “No fue un clon de mainframe compatible que destronó a IBM; no fue un sistema operativo libre como Linux que destronó a Windows”. Más bien, dice: “fue este juguete, la PC, fue este sistema operativo global que llamamos Internet”.

No ves a nadie compitiendo con Google en el nivel o la cantidad de mapas hoy, dice Steve Coast, fundador de Open Street Maps. Eso es porque no es completamente racional construir un mapa como Google lo ha hecho

Google, por su parte, se compromete con su estrategia de tener el mejor mapa, cueste lo que cueste. Brian McClendon, un vicepresidente, que supervisa todos los productos Geo de Google, cuestiona la propia idea de que la división de mapas que tanto dinero gasta sea una pérdida de dinero.

Debido a que el 20 por ciento de las búsquedas en Google produce resultados de tipo “dónde”, sostiene que su equipo debe ser acreditado con una parte proporcional de los ingresos de búsqueda. Los ingresos por publicidad en búsquedas locales de tipo “dónde”, dice McClendon, son “ya lo suficientemente valiosos como para justificar la inversión; y más, más”.

En junio, Google compró la aplicación de mapeo social Waze por alrededor de mil millones de dólares. El producto es como un Twitter para los embotellamientos, y la adquisición fue ampliamente interpretada como un movimiento defensivo, una forma de mantener los valiosos datos de mapa fuera de las manos de los competidores. Luego, en el verano (boreal), Google lanzó una nueva interfaz de mapas, con el nombre en clave Tactile. El rediseño, al que Google se refiere oficialmente como “los nuevos mapas de Google”, es actualmente accesible en modo de vista previa (y se espera que reemplace y tome el nombre de Google Maps en algún momento en los próximos dos meses).

Un acercamiento en más de cien ciudades de todo el mundo permite ver no sólo una fotografía de los techos, sino también los propios edificios en 3 dimensiones, que son visibles desde cualquier ángulo. Si nos acercamos aún más y cambiamos Street View, podemos ingresar a los edificios públicos. Al alejarnos hacia atrás, hacia la estratosfera, veremos las nubes que rodean la Tierra, representadas a partir de los datos meteorológicos en tiempo real. Si nos alejamos todavía más, vemos la gran bola azul en el borde de la Vía Láctea; nuestro planeta rodando como una bola en la punta de nuestros dedos.

La nueva interfaz es tan importante como cualquier cambio a los productos de mapeo de Google desde el debut de Google Maps, hace nueve años, y es un cambio que hace que el rechazo de los mapas de Google por parte de Apple parezca como una decisión de negocios comprensible. Tactile es hermosa y elegante, y esta posicionada para dominar el mundo, al estilo Apple, por así decirlo.

En la mayoría de las versiones, Apple fue el gran perdedor en su choque de 2012 con Google sobre los mapas. La protesta pública relacionada con las muchas deficiencias de los Mapas de Apple (salas de emergencia de hospitales mal marcadas, ciudades enteras desaparecidas, imágenes aéreas retorcidas y desfiguradas) provocó una disculpa pública del nuevo jefe ejecutivo de Apple, Tim Cook. El ejecutivo de Apple, responsable del software móvil, Scott Forstall , fue despedido. Posiblemente el daño más duradero fue la mancha que el episodio dejó en la reputación de Apple: ¿Dónde estaba el diseño elegante y confiable de la empresa?

Al mismo tiempo, Google pareció estar sorprendido por el movimiento de Apple. Google Maps había sido el mapa por defecto en el iPhone (parte del sistema operativo, y no simplemente una aplicación), pero cuando Apple lanzó iOS6, la actualización del sistema operativo del iPhone, el mapa de Google fue de pronto reemplazado con la versión propia de Apple. De repente, Google Maps perdió 300 millones de usuarios de iOS (aproximadamente el 20 por ciento del mercado mundial de los teléfonos inteligentes) que fueron a Apple, por no hablar de los datos que los usuarios del iPhone habían estado generando para Google. Esos datos son valiosos. Pueden ser utilizados para refinar el mapa. También se utilizan para extraer correlaciones ocultas y oportunidades de hacer dinero. Es posible imaginar un análisis de dónde, cuándo y durante cuánto tiempo la gente compra en algunas tiendas en comparación con las demás o cómo consiguen una respuesta a la pregunta:

¿Cuántos clientes potenciales que se dirigen a una tienda en particular terminan en la tienda de la competencia de la vereda de enfrente? Es más, los datos de los iPhone son particularmente valiosos, porque se trata de personas que, se sabe, pagan una prima por la tecnología y conveniencia.

Lo que realmente hizo que la experiencia doliera, sin embargo, fue que Google no tenía un plan de contingencia. Después del cambio sorpresivo de Apple, los clientes de iPhone clamaban que abandonarían su producto y volverían a Google Maps, pero Google no tenían una aplicación de mapas externos lista para el iPhone. A la compañía le llevó tres meses hacer una .

Google debería haber estado preparado para esta posibilidad: no era ningún secreto que Apple estaba tramando algo. El primer iPhone debutó en 2007 con Google Maps incorporado pero, desde entonces, Apple ha estado comprando pequeñas empresas prometedoras de tecnología de mapeo. Los datos de la industria deberían haber incitado sospechas: “Mantenemos una base de datos de todas las ofertas de trabajo en línea”, dice O’Reilly, “y recuerdo haber visto un enorme aumento en la contratación de desarrolladores de Apple con conocimientos de mapeo”. Los golpes sufridos por Google y Apple fueron vistos como oportunidades por los otros dos jugadores que aún quedan en el juego: Microsoft y OpenStreetMap. Microsoft sabe mejor que nadie que una posición de monopolio en el sector de la tecnología no es inexpugnable. Ella misma ha derrocado a gigantes como IBM y ha visto el dominio de su propio sistema operativo desenrollado por Internet.

Street View 14

Nadie sabe cuál será la próxima cosa nueva, pero es muy probable que haya una, alguna innovación tecnológica o evento legal que sacuda de nuevo a Internet. Microsoft se está cubriendo las espaldas, en caso de que problemas de privacidad conduzcan a cambios en el comportamiento o de que haya reglamentaciones que pongan de cabeza a la industria de la tecnología de la comunicación: le pide a los usuarios su aceptación antes de recoger los rastros por GPS de los teléfonos móviles con el fin de incorporar esos datos en sus mapas.

Sus muchos negocios (Windows, Office, Xbox, juegos de video, servicios de consultoría, teléfonos móviles y publicidad) ofrecen potenciales coberturas contra la imprevisibilidad también. Google, por su parte, depende de un solo negocio muy rentable, la venta de publicidad, para subvencionar el resto de sus empresas. Microsoft está apostando a que su enfoque diversificado y conservador permitirá a la compañía resistir y prosperar si Google fuera abatida.

OpenStreetMap, por el contrario, está entrando de cabeza en el territorio de Google. Steve Coast me acaba de presentar la última innovación: accesorios para iPhone que se ven un poco como los mirlitones o como pequeños cornos franceses de plástico. “Son complementos de lentes panorámicas”, dijo. Coast tiene la intención de lanzar una aplicación que permitirá pronto que el celular de cualquier persona funcione como una versión de código abierto de la esfera de Google. La resolución de los panoramas que producirá no será ni por lejos de la calidad de la esfera, admitió Coast, pero afirmó que la métrica que realmente importará es la relación precio-calidad. “¡Por 60 dólares cualquier persona puede tener su propio vehículo Street View!” Él agrega, en voz baja, que “la verdadera barrera de entrada es que tendrán que estar dispuestos a pegar el teléfono al techo del vehículo con cinta adhesiva”.

Coast tiene un plan relacionado a la adición de más y mejores imágenes aéreas a OpenStreetMap: resulta ser relativamente simple para un programa de computadora transformar instantáneas tomadas desde un avión pequeño en lo que parecen ser fotografías de satélite de muy alta resolución. Y en algún momento de este mes, Planet Labs, una empresa que recién se inicia y que se dedica a la creación de imágenes del espacio, tiene planes de poner en marcha la red más grande del mundo, de propiedad privada, de imágenes satélites de la Tierra y hará que todas las fotografías que ellos toman sean públicas y gratuitas.

El cuento de Borges termina con el mapa del imperio llegando a ser tan grande que alcanza una escala de uno a uno y, en ese momento, junto con la cartografía en sí, se desvanece hasta la irrelevancia. “En los desiertos del Oeste perduran”, Borges escribe en su última línea, “despedazadas ruinas del mapa, habitadas por animales y mendigos”.

Nos acercamos rápidamente a un final en el que la capacidad de leer un mapa podría convertirse en un arte perdido. La era del mapa en línea comenzó con una floración: HousingMaps.com, de Rademacher. Foursquare y otros llevaron el concepto a su conclusión lógica. No es ninguna exageración describir al teléfono inteligente como el equivalente de un cursor que se mueve a través de un mapa del mundo a una escala de uno-a-uno. Hoy en día, la navegación turn-by-turn (giro a giro) es la aplicación de mapas por excelencia. Ya existen algunos mapas bajo la forma de voces que indican a dónde ir: “Gire a la izquierda, gire a la derecha”. Cuando los automóviles se conduzcan solos, el mapa habrá sido totalmente absorbido por la máquina.

Ahora Google tiene cerca de 25 vehículos experimentales autónomos en la vía pública en California y en Nevada. Hasta el momento, han recorrido más de 965.000 kilómetros sin estar involucrados en un accidente grave. Los algoritmos de auto-conducción no funcionan porque ha habido un avance en la inteligencia artificial, sino porque funcionan con los mapas. Cada camino por el que conducen los automóviles robot de Google fue examinado con anterioridad por un vehículo con un piloto humano equipado con sensores lo suficientemente precisos como para medir el grosor de las líneas pintadas en el medio de la carretera. Cada detalle de la carretera ha sido mapeado de antemano. Según Peter Norvig, director de investigaciones de Google, es un problema difícil para la visión computarizada y la inteligencia artificial ver un semáforo en una escena y determinar si es de color rojo, amarillo o verde. Pero es trivialmente fácil reconocer el color de un semáforo que usted ya sabe que está allí.

En efecto, el automóvil robot no está se impulsando a través del mundo real tanto como se está moviendo a través de, en las palabras de Borges, “un mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidió puntualmente con él”. Cuando el mundo real se transforma en un conjunto de datos, comienza a adoptar algunos de los aspectos del mundo virtual.

Sergey Brin, co-fundador de Google, se ha comprometido a lanzar la tecnología de auto-conducción dentro de cuatro años, y los mapas de Google, entonces, serán una característica estándar en sus vehículos robot. Para no ser menos, Elon Musk ha prometido que Tesla Motors entregará un vehículo de auto-conducción dentro de tres años. Es demasiado pronto para saber si Tesla usará los mapas de OSM; pero todo indica que no va a usar los de Google.

El mapa, en ese momento, sólo será de datos: una forma de que nuestros teléfonos, automóviles y quién sabe qué más puedan navegar en el mundo real.

¿A quien pertenecerán esos datos? ¿A Google? ¿A nosotros? ¿Al fabricante de nuestro automóvil? Es demasiado pronto para saberlo. Pero una cosa parece cierta, dice O’Reilly. Al final, “quien tiene la mayor cantidad de datos, gana”.

Adam Fisher vive en San Francisco y ha escrito para Wired, Popular Science, Outside y otras publicaciones.

Traducción de Angela Atadía de Borghetti

http://www.lanacion.com.ar/1649677-mapas-el-arma-de-google-para-dominar-al-mundo

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